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domingo, 31 de marzo de 2013
El trabajador «promedio» - II
Si se traza una línea siguiendo esa distribución se obtiene la curva de la
figura 105, o sea la ya aludida «curva de distribución normal». En genera!, cuanto
mayor es el grupo de trabajadores, más tendencia tiene la curva a ser simétrica a
un lado y otro de los valores máximos, a menos que intervengan circunstancias especiales. Por ejemplo: si se traslada a otra parte a los trabajadores más lentos
disminuirá el segmento de curva del lado derecho, puesto que habrá menos
trabajadores que marquen tiempos largos.
sábado, 30 de marzo de 2013
El trabajador «promedio» - I
El trabajador verdaderamente «promedio» no es más que una abstracción y no
existe en realidad, como tampoco existe «la familia promedio» ni «el hombre
promedio». Ya se sabe que son nociones necesarias para las estadísticas y que no
hay en el mundo dos seres humanos que sean exactamente idénticos. No obstante,
si se estudia a un gran número de personas - digamos, del mismo país o zona -,
se ve que algunas de sus características mensurables, como el peso y la estatura,
varían según pautas que al ser representadas en gráficos dan lo que se llama «la
curva de distribución normal». Tomemos como ejemplo la altura: en muchos
países de Europa occidental los hombres miden en promedio 172 cm. De hecho,
en cualquier muchedumbre de esos países habrá un gran número de hombres que
midan entre 170 y 175 cm, y los que estén por encima o por debajo de esas cifras
serán cada vez más escasos a medida que su estatura se aleje más de ellas.
Lo mismo ocurre, exactamente, con el desempeño de los operarios, como
lo muestra claramente el ejemplo de la figura 105. Si en una fábrica 500
trabajadores calificados hicieran la misma operación con los mismos métodos,
en las mismas condiciones y sin ninguna circunstancia ajena a su voluntad, los
tiempos que tardarían se distribuirían de la manera que se ilustra allí. Para
simplificar la figura se agruparon los tiempos a intervalos de 4 segundos. Se verá
que los trabajadores caen en los grupos indicados en el cuadro 16.
Como puede verse por el examen de los tiempos, 32,4 por ciento son
inferiores a 46 segundos y 34,8 por ciento son superiores a 50 segundos. El grupo
mayor (32,8 por ciento) se sitúa entre 46 y 50 segundos. Estaría justificado decir
que, para estos 500 trabajadores, el tiempo medio de ejecución de la operación
osciló entre 46 y 50 segundos, digamos 48. Entonces, 48 segundos será el tiempo
invertido por el trabajador calificado « medio » en llevar a cabo la tarea en dichas
condiciones. Pero tal vez no valga para ninguna otra fábrica: las empresas bien
administradas, donde las condiciones de trabajo y los salarios son buenos, atraen
y conservan a los mejores obreros, de modo que el tiempo medio de sus operarios
tal vez sea inferior, digamos 44 segundos, mientras que el de los operarios menos
expertos de fábricas peor administradas será mayor, tal vez 52 segundos.
viernes, 29 de marzo de 2013
El trabajador calificado - II
Adquirir destreza no es cosa sencilla. Se ha observado' que el obrero
experimentado le lleva al inexperto las siguientes ventajas:
□ da a sus movimientos soltura y regularidad;
adquiere ritmo;
- □ reacciona más pronto a las señales;
- □ prevé las dificultades y está más preparado para superarlas;
- □ ejecuta su tarea sin forzar la atención y por tanto relaja más los nervios.
Dominar totalmente la ejecución de una tarea es algo que puede llevar
mucho tiempo. Unos trabajadores sometidos a ciertas pruebas necesitaron nada
menos que 8000 ciclos de práctica para alcanzar tiempos más o menos constantes,
y estos tiempos, por lo demás, equivalían a la mitad de los registrados en el primer
intento. Por consiguiente, los tiempos tipo que se fijen basándose en el ritmo de
obreros novatos pueden resultar completamente erróneos, sobre todo si la tarea
es de las que se demora en aprender, aunque evidentemente hay trabajos que se
aprenden muy rápidamente.
El ideal sería poder estudiar cualquier trabajo con la seguridad de que todas
las personas que lo hacen están debidamente calificadas, pero en la práctica es
mucho esperar. Tal vez no se pueda siquiera decir que una sola de ellas es
absolutamente competente para hacerlo, aunque con el tiempo se pueda remediar
la situación gracias a la formación. O bien puede haber trabajadores que dominen
su oficio, pero sean tan pocos que no se los pueda considerar como promedios o
como representativos de su grupo. El trabajador representativo es el que tiene una
destreza y desempeño que corresponden al promedio del grupo estudiado: no es
necesariamente un trabajador calificado.
Claro está que, si el grupo está formado total o casi totalmente por
trabajadores calificados, habrá uno o varios que, además de ser calificados, se
puedan considerar como representativos. El concepto de «tiempo tipo», en
esencia, corresponde al tiempo que debería tardar normalmente en hacer la tarea
u operación un trabajador calificado medio que proceda como acostumbra hacerlo,
pero con suficiente motivación para querer cumplir su cometido. En teoría, por
lo tanto, el especialista en estudio del trabajo debería empezar por buscar al
trabajador calificado medio. En la práctica no es tan fácil como parece, y vale la
pena detenerse a examinar lo que significa el «promedio» en este contexto.
jueves, 28 de marzo de 2013
El trabajador calificado - I
Ya se dijo que los estudios de tiempos se deberían hacer, en lo posible, con varios
trabajadores calificados, y que es preferible evitar a los muy rápidos o muy lentos,
por lo menos mientras se efectúan los primeros estudios de una operación. Pero
¿qué es un «trabajador calificado»?
Cada clase de trabajos requiere cualidades humanas distintas: unos exigen
agilidad mental, concentración, buena vista; otros, fuerza física, y la mayor parte,
alguna destreza o conocimiento especial adquirido.
No todos los obreros tienen
las aptitudes necesarias para determinado trabajo, pero si la dirección aplica
procedimientos serios de selección y buenos programas de capacitación para el
puesto, normalmente se consigue que la mayoría de los trabajadores tengan las
dotes necesarias para desempeñar sus funciones.
Se aproximarán entonces al
trabajador calificado definido en el capítulo anterior, a saber:
miércoles, 27 de marzo de 2013
Estudio de tiempos: valoración del ritmo
En la sección 3 del capítulo anterior dividimos el estudio de tiempos en ocho
etapas o fases y examinamos las cuatro primeras; vamos a examinar ahora la
quinta: « Determinar... la velocidad de trabajo efectiva del operario por correlación
con la idea que tenga el analista de lo que debe ser el ritmo tipo.»
La forma como abordaremos este problema se basa en la experiencia
pedagógica adquirida por las misiones de productividad y perfeccionamiento del
personal de dirección de la OIT, y parece ser la que mejor se adapta a las
circunstancias en la mayoría de los países en que probablemente se emplee
este libro.
La valoración del ritmo y los «suplementos» (tratados en el próximo
capítulo) son los dos temas más discutidos del estudio de tiempos. Ese estudio,
en efecto, tiene casi siempre por objeto en las empresas determinar tiempos tipo
para fijar el volumen de trabajo de cada puesto y establecer sistemas de primas.
Los procedimientos empleados repercuten, pues, en los ingresos de los
trabajadores, y no sólo en la productividad, sino también quizá en los beneficios
de la empresa. El estudio de tiempos no es una ciencia exacta, aunque se han
hecho y se continúan haciendo muchas investigaciones para tratar de darle base
científica. Sin embargo, la valoración del ritmo de trabajo del operario y los
suplementos de tiempo que se deben prever para recuperarse de la fatiga y para
otros fines siguen siendo en gran parte cuestión de criterio y por lo tanto objeto
de negociación entre la empresa y los trabajadores.
Se han ideado varios métodos para evaluar el ritmo de trabajo del operario,
y cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes. Los que se exponen en el presente
capítulo corresponden a los aplicados corrientemente con buenos resultados. Bien
aplicados, serán aceptables tanto para la dirección como para los trabajadores,
particularmente cuando se utilicen para determinar normas en la producción en
serie de mediana importancia, que es la más común en el mundo entero, fuera de
los Estados Unidos y de algunas empresas especializadas de los demás países.
Indudablemente, proporcionarán al lector un sistema básico sólido que le servirá
para la mayoría de casos y que podrá perfeccionar más adelante si la naturaleza
especial de la operación exige, por ejemplo, que se mida otra cosa, y no la
velocidad.
martes, 26 de marzo de 2013
Cronometraje de cada elemento - IV
El cronometraje de vuelta a cero, que tiene la ventaja de evitar los cálculos
de resta, es tan preciso como el acumulativo si se utiliza un cronómetro
electrónico, ya que en ese caso la vuelta a cero se efectúa sin retardo. No obstante,
es posible que se produzcan errores de lectura y, por tanto, es necesario comparar
el tiempo registrado y la duración.
Con los dispositivos de toma electrónica de datos, los tiempos quedan
registrados de forma automática, lo cual elimina los errores de lectura.
Cuando hay que cronometrar trabajos con elementos cortos y ciclo breve se
recurre a un tercer método, que en realidad quizá sea el único posible para medir
con exactitud elementos de tan ínfima duración que no den al analista tiempo para
mirar el reloj y apuntar la hora. Viene a ser un cronometraje por diferencia: en
efecto, se cronometran varios elementos juntos, agrupándolos de manera que cada
uno de ellos quede comprendido una vez y excluido la vez siguiente, y al final se
hace la resta para deducir el tiempo que lleva.
Supongamos, por ejemplo, que la
tarea consta de siete brevísimos elementos; el analista puede cronometrar durante
los primeros ciclos los números 1 a 3 y 4 a 7 y anotar sólo esos dos tiempos, y
después, los números 1 a 4 y 5 a 7 durante unos cuantos ciclos más, y así
sucesivamente.
Con este sistema se puede utilizar tanto el cronometraje
acumulativo como el de vuelta a cero.
Hemos visto ahora todo lo que precede a! estudio de tiempos en sí, desde la
selección del trabajo, la anotación de los datos interesantes, el desglose en
elementos y los posibles métodos de cronometraje hasta el registro de los tiempos
mismos de los elementos. El capítulo siguiente tratará de las maneras de modificar
esos tiempos observados para tener en cuenta las variaciones de la cadencia de
trabajo.
lunes, 25 de marzo de 2013
Cronometraje de cada elemento - III
La experiencia de las misiones de la OIT que han enseñado y aplicado el
estudio de tiempos indica que es preferible el cronometraje acumulativo, por las
razones siguientes:
- Según parece, con ese método los educandos adquieren más rápidamente una precisión aceptable en el manejo del cronómetro.
- No importa que los observadores inexpertos omitan a veces los tiempos de algunos elementos, puesto que no cambia el tiempo total del estudio. Las interrupciones y los elementos extraños quedan automáticamente incluidos, puesto que el cronómetro nunca se detiene.
- Al valorar el ritmo de trabajo del operario es menos fácil caer en la tentación de ajustar la valoración del ritmo al tiempo invertido en el elemento, que utilizando el método de vuelta a cero, ya que se anota la hora de! reloj y no los tiempos mismos.
- Los trabajadores y sus representantes tendrán probablemente más confianza en la equidad del estudio como base para fijar las primas si ven que es imposible omitir el más mínimo tiempo, lo que puede facilitar la implan- tación de tales estudios en la empresa y hasta en la industria de que se trate.
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