domingo, 26 de abril de 2009

ANTECEDENTES DE LA INGENIERÍA DE MÉTODOS - DESARROLLO DEL ESTUDIO DE TIEMPOS Y MOVIMIENTOS (Parte VI)

EL TRABAJO DE TAYLOR (continuación)
En esos días, muchos hombres que no contaban con las cualidades de Taylor, Barth, Merrick y otros precursores, pero que ambicionaban hacerse de renombre en este nuevo campo, se autonombraron expertos en eficiencia y se esforzaron por implantar programas de administración científica en la industria. En ésta encontraron la resistencia natural al cambio de parte de los trabajadores, y como no estaban preparados para manejar problemas de relaciones humanas, tropezaron con una dificultad insuperable. Ansiosos de una buena actuación y con sólo sus escasos conocimientos seudocientíficos, establecían por lo general tasas que resultaban muy difíciles de lograr. La actuación llegó a ser tan grave que la dirección de algunas empresas se vio obligada a interrumpir todo el programa para poder continuar sus operaciones.
En otros casos, los directores de fábricas tenían que admitir que un supervisor estableciera los estándares de tiempo y, como ya se dijo, estas medidas raramente dieron resultados satisfactorios.
Otras veces sucedía que una vez que se establecían los estándares, muchos encargados de producción de aquella época, cuyo interés principal era la reducción del costo de la mano de obra, abatían inescrupulosamente las tasas cuando algún empleado llegaba a ganar una cantidad excesiva a juicio el patrono. El resultado fue un trabajo más pesado con la misma, y aun a veces menor retribución. Como es natural, esta originó una violenta reacción de parte de los trabajadores.
Estas situaciones se extendieron a pesar de las numerosas implantaciones de las técnicas con resultados favorables, iniciadas por Taylor. En el Watertown Arsenal, los trabajadores se opusieron con tal fuerza al nuevo sistema de estudio de tiempos que en 1910 la Interstate Comerse Comisión abrió una investigación sobre el estudio de tiempos. Varios informes en contra de este asunto influyeron para que el Congreso, en 1913, hiciera añadir una cláusula a la ley de partidas presupuestarias del gobierno, en la cual se estipulaba que ninguna fracción de las partidas podría aplicarse al pago de personas encargadas de trabajos de estudio de tiempos. Esta restricción estuvo vigente en las fábricas o plantas industriales manejadas por el gobierno, en las que utilizaban fondos del Estado para pagar a los trabajadores.
Finalmente, en julio de 1947, la Cámara de representante aprobó una ley que permitía a la Secretaría de Guerra hacer uso del estudio de tiempos; y en 1949, desapareció de las estipulaciones de las partidas la prohibición del empleo de cronómetros en las actividades fabriles, de modo que en la actualidad no existe ninguna restricción para la práctica del estudio de tiempos.

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